obre. Odiado. Marginado. Ha vuelto a nacer”. Estos días, decenas de ciudades de toda España amanecen con este mensaje en marquesinas y carteles, en la calle, el metro y las paradas de autobús. Es la nueva campaña de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), un despliegue con el que os deseamos a todos una feliz Navidad, poniendo el foco en el protagonista de la fiesta: Jesucristo, el Hijo de Dios vivo. Pobre, odiado y marginado: Jesucristo nació así, en un humilde establo, perseguido por los soldados del rey Herodes. Pero no solo ahí: Jesucristo sigue encarnándose en nuestros hermanos más necesitados y vulnerables, sea el niño a quien quieren asesinar antes de nacer o la persona sin hogar que pide un sitio en casa. Jesús vuelve a nacer en cada uno de ellos, y las marquesinas nos desafían: “¿a ti te da igual?”. Para combatir la indiferencia con esperanza, hemos querido destacar en esta campaña cuatro testimonios de acogida. Son historias a la vez excepcionales y cotidianas: relatos de personas ordinarias que han dejado espacio en su vida para que entren los otros, acogiéndoles como a otro Cristo. Son relatos, también, de personas que han recibido este amor, y gracias a él se han abierto a amar a otros. Está el testimonio de José Carlos Martínez, a quien le salvaron la vida antes de nacer. Su madre iba a abortar, pero el doctor Jesús Poveda la convenció para seguir adelante, y no ha dejado de estar a su lado desde entonces. O el de Lilian Reyes, cuya hija sufrió una infección muy grave cuando era pequeña que la privó de la capacidad de andar, hablar o comer. “Le dije a Dios que si ella se quedaba conmigo la iba a cuidar con todo el amor del mundo”, nos explica. También hablamos con dos hermanos de acogida, Ángel y Mamadou: el primero fue adoptado por su madre con dos meses y el segundo, acogido en esta familia con 17 años. “Sin él -dice cada uno del otro- mi vida no sería tan feliz”. Por último, ahondamos en el sentido profundo de la acogida con el profesor Jordi Cabanes, que tiene ocho hijos -seis biológicos y dos acogidos-, y que comparte su vida con otras ocho familias en un pueblecito de Cataluña, recibiendo a todo el que lo necesita. En las próximas páginas podrás sumergirte en estos cuatro testimonios de acogida y descubrir cuatro vidas entregadas a ese Jesucristo que nació pobre, odiado y marginado hace más de 2.000 años y que sigue naciendo así cada año, en nuestro corazón y el de nuestros hermanos. ¡Feliz Navidad!
Pobre. Odiado. Marginado. Ha vuelto a nacer. D
esde la ACdP deseamos a todos los españoles una feliz Navidad con una nueva campaña de marquesinas que nos invita a acoger al otro como al mismo Jesucristo.
Cuanto hicisteis a unos de estos hermanos, a mí me lo hicisteis (Mt. 25, 31-46)
José Carlos Martínez, rescatado en la puerta de un abortorio
José Carlos y su hija mayor, durante la entrevista en su casa.
“Jesús Poveda se hizo cargo de mí como mi padre” A José Carlos Martínez le salvaron antes de nacer. El doctor Jesús Poveda, uno de los pioneros del movimiento provida en España, convenció a su madre en la puerta de la Clínica Dator, en Madrid preguntándole “¿Qué necesitas para no abortar?”. Hoy José Carlos tiene 25 años, vive con su mujer y sus dos hijas en Soto del Real y proclama su agradecimiento al médico que rescató su vida y no ha dejado de ayudar a su familia desde entonces.
Tu historia comienza en la puerta de un abortorio
Desde tu experiencia, ¿qué es para ti la acogida?
Mi madre iba a abortar, y Jesús la paró en la puerta y la convenció de que no lo hiciese. Empezó preguntándole qué ayuda necesitaba para no abortar y desde entonces no ha parado de preguntar “¿En qué te puedo ayudar?”. Jesús es mi padrino, y el de mis dos hijas; y está ahí siempre, para cualquier cosa que esté en su mano. Ha atendido mis llamadas a las cinco de la mañana… Sin ir más lejos, ahora me va a ayudar a pagar el comedor de las niñas, que es una pasta.
Acogida es que Jesús se hiciese cargo de mí -un niño que no tenía nada que ver con él- como si fuera mi padre. Ha sido el único que ha estado siempre; con la administración todo han sido pegas. Si vas dando amor y ayudando a los demás, al final todo va creciendo. Yo era uno y me salvaron; ahora tengo dos niñas, y espero que el día de mañana también ellas pongan su granito de arena en la historia.
También te ayudó cuando te enteraste de que serías padre
¿Crees que hay relación entre la acogida de tu padrino y Dios?
Sí. Yo tenía entonces 17 años y la que hoy es mi mujer, Andrea, tenía 15. Sus padres no querían ni pensár
