Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valugera Presidente Pablo Velasco Quintana Editor Jaume Vives Vives Director
36 - Sociedad idolátrica, sociedad religiosa 38 - La muerte en cifras 40 - La eutanasia en España dos años después de su aprobación 45 - La última carta 50 - Del velatorio en casa al tanatorio-hotel: la deshumanización de la muerte 56 - 36 días y una eternidad junto a Gabriel 60 - Entre el puente y el río: “Soy un superviviente, sobreviví al suicidio de mi madre” 64 - Alguien nos mira
Guillermo Altarriba Vilanova Álvaro Espinosa Malagón Redacción
Daniel Velasco Fernández Diseño y Maquetación
Consejo editorial: Ricardo Cuevas, Ana Corrregidor, Carmen Fernández de la Cigoña, Maika Fornieles, Rafael Murillo, Vicente Navarro, Pablo Pomar y Jorge Soley. Ilustración de la portada: Babanguda.
Colaboran en este número Juan Arana Académico numerario de la Real Academia de Ciencia Morales y Políticas | P.J. Armengou Periodista, corresponsal en Jerusalén | Diego Blanco Albarova Escritor y productor audiovisual | Fernando Bonete Vizacíno Director del Grado en Humanidades USP-CEU | Patxi Bronchalo Sacerdote | Antonio María Doménech Sacerdote | Enrique García-Máiquez Poeta | Hughes Periodista | Juan Antonio Martínez Camino Obispo auxiliar de la archidiócesis de Madrid | Isidro Molina Sacerdote | Vali Olguín Ilustradora | Juan Luis Orellana y Gutiérrez de Terán Periodista, crítico de cine y director del Departamento de Cine de la CEE | Manuel Orta Gotor Sacerdote | Domingo Pacheco Sacerdote | José Miguel de la Peña Ilustrador | Pablo Pich Sacerdote | Gerardo del Pozo Diego Sacerdote | Juan Manuel de Prada Periodista y escritor | Esperanza Ruiz Periodista y escritora | Auctor Salutis Ilustrador | José María Sánchez Galera Periodista | Jesús Silva Sacerdote | Jorge Soley Climent Economista y escritor | Joana Vives Brescó Licenciada en Filología Hispánica y Diplomada en Biblioteconomía y Documentación | Eulàlia Vives Vives Psicólogo La Antorcha, impulsada por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) | Isaac Peral 58, 28040 Madrid | Teléfono: 91 456 63 27 | comunicacion@acdp.es | Edita: Secretariado Nacional de Comunicación ACdP | Impresión: Imedisa S.L.U. | Depósito legal: M-29202-2022 | ISSN: 2952-1815 www.acdp.es/la-antorcha/
La Antorcha
Josema Visiers Lecanda Producción audiovisual
66 - Igualdad hombre-animal: 10 claves para entender por qué el animalismo es un problema 70 - La muerte en el ruedo: “Tener compasión de un toro es insultarlo” 74 - “Las noches de invierno muchas veces he visto los ojos de los lobos; se te hiela la sangre” 78 - El cordero de Pascua 80 - Cordero asado 82 - ¿Qué nos dice la ciencia sobre la muerte de Cristo en Jerusalén? 88 - Dime cómo entierras y te diré quién eres 94 - ¿Qué nos dice la ciencia sobre la muerte de Cristo en Jerusalén? 98 - Alejandro Rodríguez de la Peña: “Hemos convertido la compasión en un artículo de masas” 101 - Higinio Marín: “Los muertos no consiguen protagonizar ni su propia muerte” 104 - Tragedia más tiempo 106 - Tres lecturas breves de vida y muerte 108 - Matar a la muerte: una lectura de Un mundo feliz 111 - Tenga usted éxito en su muerte 114 - El don de los hombres. La muerte en la mitología de J.R.R. Tolkien 118 - Temor a la muerte 120 - Arte en el umbral 126 - Los secretos del Cachorro, el Crucificado que nunca llega a morir 130 - La cultura de la muerte en el cine 134 - Si hemos de morir, riamos 137 - Aprendizaje, duelo y oración: la muerte más allá del game over 140 - Esclavos fantasma y zombis digitales. En Internet no muere nadie 142 - La Sábana Santa: el retrato de un sacrificio, la prueba de una resurrección
Carta del director
T
odos los lectores del segundo número de La Antorcha, más pronto o más tarde, abandonaremos este valle de lágrimas. Algunos, antes de que llegue ese momento, tendrán ocasión de detenerse en algún lugar acogedor a comer algo sabroso, otros podrán chapotear en el río para refrescarse y reír un rato y otros no encontrarán siquiera un lugar donde descansar durante el viaje al otro lado del valle. Pero el final será el mismo para todos. Es inevitable, por mucho que la ciencia moderna se empeñe en intentar lo contrario: las células mueren y la carne se descompone. El editor y productor milanés Angelo Rizzoli, en su lecho de muerte, cuando recibía la extremaunción, exclamó: “¡No me puedo morir! ¡Soy el hombre más rico de Europa!” y
es que hay verdades que conviene descubrir y vivir antes de que sea demasiado tarde. No tanto por no caer en el ridículo, como por no caer en lo que Fabrice Hadjadj cuenta en su libro Tenga usted éxito en su muerte: “Nuestro final nos hace abrir los ojos como platos dolorosa y aterradoramente, como les ocurre a los cerdos que son sacrificados. Estábamos contentos con nuestro comedero, nos habíamos cebado bien y no habíamos visto que la comodidad y el engorde eran para nuestro próximo degüello”. Aquí de lo que se trata es de averiguar si ese degüello, que se nos acerca desde el día de nuestro nacimiento, puede iluminar toda nuestra existencia. Si tiene un sentido que pueda dotar de plenitud estos años previos antes de nuestro funeral.
Y para responder a estas preguntas hay que ir en dirección contraria a la del mundo, que huye de la muerte y del sufrimiento a toda prisa, como si eso fuera posible. No podemos ser presa del pánico, aunque tener miedo al adentrarnos en este número es signo inequívoco de buena salud. No se trata de un juego masoca, sino de mirar a la muerte y al dolor con el miedo y el respeto que merecen. Como también dice Hadjadj, tener presente la muerte genera una cultura de la vida, lo contrario acaba conduciéndonos a una cultura de la muerte. Como bien cuenta Chapu en este mismo número, el torero tiene que salir al ruedo con miedo, porque sabe a lo que se enfrenta y no está loco. Pero el pánico es otra cosa, es enfrentarte a algo para lo que no te has preparado. Y allí tienes las de perder, te pilla el toro porque las sombras se apoderan de ti y te dominan. Y así es como tenemos que vivir nuestra vida, como un torero, saliendo al ruedo de la vida con el miedo de aquel que sabe a qué se enfrenta y el final que le espera, para que, al llegar el momento, mantenga el control y no corra como pollo sin cabeza. Este afán por esconder la muerte lo impregna todo: desde alejar los cementerios de las ciudades, pasando por eliminar los velatorios en casa o convertir los tanatorios en algo parecido a un hotel de cuatro estrellas, hasta la modificación del lenguaje, que convierte lo que toda la vida ha sido un suicidio asistido en una “buena muerte”. Así que en este número hemos intentado iluminar todo aquello que, igual que en Un mundo feliz de Aldous Huxley, han pretendido escondernos: los cementerios, los enfermos terminales, los rituales en torno a la muerte, el dolor, los hospitales… porque la negación de esto nos lleva a otro problema creciente del que también hablaremos en estas páginas: el suicido. Que es ese pánico
que a uno lo domina cuando tiene que enfrentarse a un monstruo para el que no estaba preparado. Que la muerte es el gran tema, es algo en lo que coincidimos todos los que estamos detrás de La Antorcha. Y tan es así que seguramente le dediquemos futuros números. Se han quedado fuera muchas ideas que nos habría gustado tratar. Si nos hacemos las preguntas correctas sobre la muerte y conseguimos encontrar las respuestas adecuadas, tendremos lo suficiente para vivir una vida de verdad, más acorde a lo que se espera de un humano y menos parecida a la que vive un animal. Si vivimos en la abundancia, la muerte es un yugo que cada vez aprieta más. Si fracasamos en esta vida (el mayor de los pecados mundanos), la muerte es una liberación. Yo puedo decir que siempre he tenido el regalo de vivir la muerte como una gran fiesta de liberación. En casa nunca han querido guardarla en el sótano. Ha estado bien presente desde siempre. A los abuelos los hemos acompañado en su agonía y hemos rezado y cantado junto a su…
