La Antorcha
Reflexión

¿Dónde están los empresarios católicos?

Julio 2023·5 min de lectura

empresarios católicos? Empresario y católico parecen términos contrapuestos en la era de la explotación del trabajador y un “sistema económico que tiene en el centro un ídolo que se llama dinero” como dijo el papa Francisco. Juan Pablo II ya alertó en la Centesimus Annus sobre la hipocresía de empresas con “balances económicos correctos” y que al mismo tiempo “humillan a los hombres en su dignidad”.

L

a experiencia demuestra, no obstante, que es posible conciliar rentabilidad empresarial con los criterios cristianos. Estos son algunos ejemplos de modelos que están poniendo en marcha empresarios católicos en España:

montó con dos socios la productora Advenire Films en sus últimos años de universidad. “En eso consiste el sello católico, en la profesionalidad con la que trabajamos y en cómo tratamos a la gente, no en llevar una cruz a los rodajes”. No esconden su condición de católicos, y en la productora a las doce rezan el ángelus, y en alguna ocasión han llegado a pagar un plus a los empleados en festividades significativas como el día de San José, patrono de los trabajadores, o la Inmaculada. “Nuestro objetivo al fundar Advenire –afirma Martino– era contar historias que interpelaran, que no dejaran indiferente a nadie e indirectamente llevaran a Dios al mundo a través de la verdad, la belleza y la bondad. Pero –añade– todo ello no tiene sentido si no comenzamos desde lo más básico: la realidad de las personas para las que trabajamos y con las que trabajamos”. “Aspiramos a ser los mejores, un referente en el sector, por la calidad y la seriedad”. Y es clave “tratar bien a los clientes y a los trabajadores”, involucrarse en su realidad comenzando por lo más básico: la justicia social. Tienen claro que el derecho al trabajo, al salario justo, emanan de la dignidad esencial de la persona, creada a imagen de Dios. Esto

Manuel Martino, fundador de Advenire Films

“No se trata tanto de lo que hacemos, sino también de cómo lo hacemos” señala Manuel Martino, cineasta de veintinueve años que

tiene una traducción singular en el mundo de la producción audiovisual, como explica Martino. Además del salario justo –algo que se da por descontando–, “una de las prioridades para Advenire es pagar a tiempo al personal” indica, porque en este sector se suelen alargar mucho los plazos, debido a que se trata de una cadena de pagos (cliente-agencia-productoraautónomo) y hasta que no cobra la productora no cobra el autónomo subcontratado. Ningún eslabón de la cadena hace por acortar los plazos, nadie arriesga: “Para nosotros esa es una línea roja que no traspasamos. Hemos llegado a adelantar mucho dinero, poniendo en riesgo la tesorería de la productora, para que la gente cobrara a tiempo”. Es clave involucrarse en la realidad de los clientes y los trabajadores comenzando por lo más básico: la justicia social.

Trabajar con profesionalidad y honradez se traduce en buenos resultados. En 2022, la rentabilidad de Advenire Films creció casi un 50% respecto al año anterior. Y tienen planes para crecer no solo en los sectores publicitario, de agencias o corporativo; sino llegar a la gran pantalla y plataformas con documentales y con largometrajes de ficción, a medio plazo. De momento, Advenire ha prestado sus servicios como productora asociada junto con Bosco Films y Variopinto Producciones, en el exitoso documental Libres. Con todo, tienen claro que hacer vídeos católicos o “ser conocidos como empresa católica sería para nosotros un fracaso, porque estaríamos en el punto de partida, en la zona de confort. Queremos estar en el campo de batalla, ofreciendo un servicio muy profesional, de calidad” explica Martino.

El caso de la firma de asesoramiento financiero Altum Faithful Investing (regulada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores) es

muy particular, porque no solo es una empresa montada por católicos, con criterio católico, cuyos empleados rezan el ángelus cada día a las doce, y van juntos a misa los primeros viernes de mes, sino también una brújula para que las inversiones de sus clientes sean coherentes con la Doctrina Social de la Iglesia. Como afirma su fundador, Borja Barragán, su objetivo es doble: “que las inversiones logren una adecuada rentabilidad y que la cartera no entre en conflicto con el magisterio católico”. Barragán conoce el sector como la palma de la mano. Ha trabajado en Goldman Sachs, Merryl Lynch, y la banca Julius Baer. Y sostiene, de acuerdo con la encíclica Centesimus Annus de Juan Pablo II, que hay un capitalismo que encaja en el magisterio de la Iglesia: “el que reconoce el papel positivo de la empresa, el que pone los talentos a fructificar al servicio de los demás, como se indica en la parábola de los talentos”. En el punto 36 de la encíclica, el pontífice advertía “la opción de invertir en un lugar y no en

Borja Barragán, fundador de Altum Faithful Investing

otro, en un sector productivo en vez de otro, es siempre una opción moral”. Es decir, se puede ser empresario y ser católico, como Barragán afirma. “Y hacer el bien, mediante la gestión de los bienes materiales”. Borja Barragán fundó Altum hace cinco años, cuando conoció a religiosos que le pidieron asesoramiento sobre su cartera de inversión, y se percató de la falta de coherencia entre las carteras y el magisterio católico en temas como la defensa de la vida. Decidió entonces poner su experiencia en finanzas al servicio de instituciones que le habían acompañado en lo personal durante toda su vida.

financieras. Su servicio Altum Explorer les permite crear fondos de inversión coherentes con la moral cristiana en los que el particular puede invertir para construir carteras de inversión sin comprometer su integridad. Con esos mismos criterios, Altum ha elaborado unas Guías de Inversión que aplicadas a las empresas del Ibex 35 demuestran que veinticinco de ellas no entran en conflicto con la Doctrina Social de la Iglesia, porque respetan la dignidad de la persona, la vida, la familia y el cuidado de la creación. No solo eso, sino que desde el punto de vista de la rentabilidad, dichas compañías son tan rentables como el propio índice subyacente (el Ibex 35 en este caso) en el corto y medio plazo. Lo cual “rompe el tópico de que incorporar criterios de fe o de coherencia cristiana implica sacrificio de rentabilidad, de hecho, puede ocurrir todo lo contrario”, señala Barragán. Según su informe publicado en abril de 2022, la rentabilidad media de estas veinticinco compañías del selectivo es superior de manera consistente en el tiempo (últimos durante cinco años anteriores). Estos resultados, coinciden con los de otras investigaciones internacionales efectuadas por Altum, sobre el mercado de valores estadounidense y en las bolsas del resto de Europa. Una de las máximas de Altum a la hora de analizar las compañías es “andar en verdad” apostilla Barragán. Para ello, aplican la metodología de discernimiento que utiliza la propia Doctrina Social de la Iglesia (basada en VER-JUZGAR-ACTUAR), y establecen diálogos directamente con las compañías para obtener la información directamente de las fuentes. En el último año, Altum ha mantenido conversaciones con más de seiscientas compañías para conocer su postura frente a asuntos como el aborto, la libertad religiosa o qué practicas reales llevan a cabo para cuidar de la creación.

El objetivo de Altum es que las inversiones logren una adecuada rentabilidad y que la cartera no entre en conflicto con el magisterio católico. Han desarrollado una aplicación gratuita, Altum App —para móvil o web—, con datos de más de tres mil quinientas de las principales compañías del mundo, para que quien desee invertir pueda comprobar si la empresa en la que va a hacerlo, entra o no en conflicto con la Doctrina Social de la Iglesia. Y en concreto en promoción de la vida, de la familia, dignidad humana y protección de la creación. Barragán indica que estos cuatro pilares son el legado de lo que califica como sus “faros o referentes”, los tres últimos papas: Juan…